27 de gen. 2010

NOVA ETAPA DE CRITIQUES CINEMATOGÀFIQUES


Soñadores
Cargado originalmente por JAU the BLAU
Con esta, doy fin a mi etapa de criticas cinematográficas, a lo mejor mas adelante vuelvo sobre mis pasos y escribo algunas. Sigan atentos.

SOÑADORES

En esta película, Bertolucci nos traslada al contexto histórico del mayo del 68, para que revivamos aquel espíritu a través de cine, las ideas y el sexo de tres estudiantes.
Entre estos actores cabe destacar al hijo de Philippe Gardel, quien con la ayuda del director, nos muestra una madurez interpretativa digna de los grandes (tomen nota de su nombre: Louis Gardel, promete). Los otros dos que concretan el trío son Michael Pitt (un joven actor estadounidense de 22 años, que hemos visto en “Descubriendo a Forester”) haciendo el papel de un estudiante norteamericano que viaja hasta Paris atraído por la Cinémathèque y la Nouvelle Vague y la guapísima actriz novel Eva Green, que es la hermana de Louis Gardel en el film.
En este drama, encontramos muchos tributos al cine antiguo (Truffaut o Godard), y también una curiosa elección entre Chaplin o Keaton.
Pero, aunque lo parezca, el film no tiene un carácter histórico sino que quiere retratar aquel momento mágico que fueron los 60 donde todo era posible, y la palabra libertad sonaba como melodía viva de las diferentes experiencias, que aquella generación iba acumulando.
Cabe destacar la relación que mantienen los dos hermanos que resulta un poco incestuosa, pero que nos mete en una realidad un tanto falsa, es decir mientras en la calle suceden diversas manifestaciones con aires de revolución. Louis Gardel, la hermana y el americano permanecen encerrados dentro de una especie de sueño, desde donde perciben un entorno sin casi conexión alguna con el mundo exterior.
En ese espacio (el piso de los dos hermano) desarrollan su propia moralidad y llevan el sexo a su máximo esplendor como una especie de revelación contra lo establecido (pero no olvidemos que no es la vida real es solo un piso dentro del efervescente Paris del 1968, identificado por un ladrillo o un cóctel molotov), y solo un hecho concreto hará que se enfrenten a la nueva realidad.
Con esto Bertolucci, nos da una versión muy particular de un tiempo concreto, interpretado con maestría por unos jóvenes actores que ejecutan una labor realmente admirable y que si siguen en esa línea tienen muchas probabilidades de llegar muy lejos.
Por ultimo, esa maravillosa estrofa de Édith Piaf para concluir la película, deja un gran sabor de boca al espectador, y también cierta nostalgia actual de aquellos tiempos de cambio, cuando los sueños parecían convertirse muchas veces en realidad.


**** ( 4 estrellas)

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