12 de gen. 2010
NOVA ETAPA DE CRITIQUES CINEMATOGÀFIQUES
FINDING NEMO
Buscando a Nemo se ha convertido en otro nuevo reto de la Pixar pintado por Paul Gauguin y dirigido por Andrew Stanton y Lee Unkrich, donde la luminosidad, la historia y la definición de los personajes cobra un nuevo concepto dentro de la nueva animación, devolviendo a este genero al lugar que le corresponde.
Acostumbrados a las historias de Disney donde siempre hay un malo absoluto, y un bueno buenísimo, en este film, la Pixar nos cuenta una historia donde hay mas del doble de personajes (si las cuentas no me engañan) de lo que es habitual en las películas de Disney, debido en parte a que la historia utiliza dos historia separadas que ocurren paralelamente. Y el Mal absoluto no existe, solo algunos contratiempos en forma de animales que retardan un poco el final y enriquecen la historia; más o menos como en la vida real, que esta llena de contratiempos y individuos que nos amargan y nos impiden conseguir nuestro objetivo, pero que al final, son los que enriquecen nuestra existencia y nos hace aprender y evolucionar.
En esta aventura submarina, encontramos que cada detalle, cada punto de ese mundo acuático ha sido bien estudiado y que han pasado largas horas enfrente del ordenador para decidir cada toma. Pero sobre todo, encontramos una historia que rompe con el estereotipo de Disney, ya no es Heidi quien intenta encontrar a su madre sino que es la madre quien busca a Heidi, y con este giro, se pueden resaltar muchos de los defectos de los padres como el sobreproteccionismo y otras preocupaciones que tienen los adultos y que infunden mediante la educación a sus hijos. Y los pobres niños tienen que llevar esta carga adulta el tiempo necesario hasta que se dan cuenta de que son ellos los que han de hacer su camino y tomar sus decisiones, porque es así como se crece y se madura.
Esto entre muchas otras cosas es lo que nos explican en esta divertida película que además tiene pinceladas de ironía y un humor para todos los públicos (a veces muy adulto, como la corta memoria de uno de los personajes) que ayuda a la narración para crear una atmósfera que entretiene y divierte.
Al salir del cine, nos invade cierta satisfacción de haber visto un trabajo bien hecho y una vuelta a la infancia y a la inocencia al pensar que tal vez algún pez de nuestro acuario ha podido conocer a Nemo.
**** (4 estrellas)
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