14 de gen. 2010

NOVA ETAPA DE CRITIQUES CINEMATOGÀFIQUES


dogville
Cargado originalmente por JAU the BLAU
DOGVILLE

Bienvenida sea, la nueva película del innovador danés Lars Von Traer.
Dogville trata la historia de un minúsculo pueblo situado en las montañas rocosas de los Estados Unidos, aunque podría retratar a cualquier sociedad, ya que encarna en unos pocos personajes los vicios y defectos de la humanidad en general.
Estos interpretes se mueven sobre un suelo negro y puertas inexistentes, que en primer instancia te crean perplejidad pero conforme avanza el film, (dejas volar tu imaginación construyendo el pueblo a tu antojo y asumiéndolo como real) permite que nuestra concentración hacia lo que dicen y hacen los personajes sea mayor requiriendo de ellos, un mayor esfuerzo interpretativo. Destacando entre todas las actuaciones la de la guapísima Nicole Kidman, quien se ha atrevido con un papel menos frio de lo que es habitual en ella, pero que lo ha bordado con razonable soltura (en muchos momentos su cara de inocencia y bondad y esas obras caritativas con el pueblo nos recuerdan a “Amelie”).
Nicole, representa los peligros de presentarse como un regalo, (y esto es lo que quiere el director) porque el poder que tiene la gente sobre un individuo corrompe. Y Lars juega con las personalidades de lo que podríamos considerar Norteamérica en diminuto, retratando una evolución característica de cada individuo en pos del pago de la deuda de la fugitiva. Y aquí es donde viene la parte interesante, porque la caridad es un arma peligrosa en manos de mezquinos. Y Dogsville lo és. Es un pueblo de mezquinos.
Donde se tiene miedo de lo poderoso, cobardía ante lo desconocido y crueldad contra lo débil. Un pueblo, lo suficientemente viable para establecer un interesantísimo debate sobre las raíces de la violencia (tema muy tratado tras el once de septiembre) y es que no hay que darlo todo cuando no se tiene nada, logrando con ello mostrar tu debilidad (el caso de Grace cuando llega a Dogsville) ni no dar nada cuando se tiene todo, hay que buscar un equilibrio entre estas dos posiciones para intentar hacer una sociedad sin abusos ni marginaciones, un lugar donde no exista la sed de venganza ni el racismo. Y en donde el buen hacer de las personas no se confunda como un síntoma de flaqueza sino todo lo contrario: la muestra de que somos seres civilizados y que podemos tratarnos entre nosotros como tales.

****/ (4 estrellas y media)

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada